MOSCATO, PIZZA Y FAINÁ

Si bien la pizza y el moscato son de tradición italiana, en Italia no se juntan. En Argentina en cambio sí, y lo hicieron por la idea de un inmigrante visionario: el fundador de nuestra bodega, a principios del siglo XX.

Fue por la década de 1930 que Don José Eduardo Crotta pensó vender por copa el vino Moscato a sus principales clientes: las pizzerías porteñas. De esta forma, quienes comían una porción de pizza a la salida del teatro o de los cines, de la avenida Corrientes. Como también a la salida de la cancha, la popular “pizza canchera” se acompañaba con un vaso de Moscato.

Se popularizó así un maridaje muy porteño: Moscato, pizza y fainá. Hoy, así como sucedió con la cultura de los bares, la Ciudad de Buenos Aires es mundialmente conocida también por su circuito de pizzerías notables donde los vinos Crotta cobran gran protagonismo.

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