LOS FUNDADORES

80º aniversario 1933- 2013

En 1919, un niño de 14 años llegó solo en barco al puerto de Buenos Aires. Era el italiano José Eduardo Crotta. Había nacido el 1 de junio de 1905 en la región de Lombardía, en una aldea llamada “La Crotta”, en la provincia de Pavia. Su familia estaba compuesta por sus padres, que eran agricultores, y sus cinco hermanos de los cuales él era el menor.

En La Crotta la familia tenía una huerta a 800 metros sobre el nivel del mar, pero allí no se daban las viñas. En ese lugar transcurrieron sus primeros años hasta apenas entrada la adolescencia, cuando por los avatares de la Primera Guerra Mundial, se embarcó rumbo al sur de América.

Así fue que José Eduardo llegó a Buenos Aires. Su historia es la de miles de inmigrantes italianos que llegaron a fines del siglo XIX y principios del XX a la Argentina, muchos de los cuales escribieron la historia del vino argentino. Vinieron con sus saberes de agricultores pero también con la cultura del consumo. El vino era un compañero de todas las comidas.
Pero fue en la década del '30, como parte de un proyecto que diseñó con su esposa, la austríaca Wilhelmina Ritz, a quien en Argentina llamaban Guillermina, que decidió levantar su propia bodega en la capital del vino argentino: la provincia de Mendoza. Vieron la oportunidad de comprar una bodega pequeña al este de esa ciudad, en un departamento llamado San Martín.

Así José y Guillermina, habían decidido hacer sus propios vinos, aquellos que, como sus hijos, llevarían el apellido de la familia.

La bodega y sus viñedos siguen en manos de sus descendientes. Sus nietos Claudia, Carlos y Carolina continúan produciendo vinos de la mejor calidad, manteniendo la tradición y el prestigio logrado durante tantos años de esfuerzo y dedicación.
Siempre atentos a las nuevas tendencias de la industria vitivinícola. A pesar de sus orígenes europeos, los Crotta apostaron a hacer vinos con la identidad de la tierra que los adoptó.
Hoy la bodega sigue siendo célebre por sus vinos generosos como el Moscato, Oporto, Marsala, y sus Mistelas. Pero también por sus vinos tranquilos, en sus líneas de varietales y bivarietales y homenajea a las doradas tardes del otoño mendocino con su Cosecha Tardía al que bautizó “Tarde”.

“Hoy podemos afirmar que quienes hacemos los vinos de Bodegas y Viñedos Crotta, llevamos en nuestro espíritu un gran orgullo por ser parte de la historia de nuestra Bebida Nacional

Carlos Eduardo Crotta
Presidente
Bodegas y Viñedos Crotta